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Miércoles, 15 Octubre 2014 06:11

Retos en la Motivación

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En los últimos tiempos, las empresas líderes discuten sobre estrategias para redescubrir la importancia vital de la calidad del producto y del servicio a fin de alcanzar el éxito financiero en un mundo extremadamente competitivo.
Los Gerentes hablan de manera frecuente de reingeniería, del rediseño de procesos, de reorganizar la empresa, de desaprender y volver a aprender, y de lo necesario  para lograr más eficiencia y nuevas formas de excelencia, multiplicando así las estrategias de gestión con el fin de conquistar o mantener un liderazgo comercial.  Disponemos hoy de nuevas técnicas  para el cambio, estamos inmersos en nuevas experiencias, la innovación permanente y la creatividad en los negocios es el reto diario y casi nos ahogamos en la cantidad de información de que podemos disponer.

Pero detrás de los productos, los servicios, de la innovación, los datos, la información, los retos y todo el cúmulo de técnicas modernas para lograr la excelencia y el liderazgo están las personas que hacen el trabajo; y que hoy en día se están sintiendo víctimas de los beneficiarios de las nuevas estrategias empresariales para alcanzar el éxito. El resultado ha sido un clima laboral cada vez más tenso, además de un bajo espíritu corporativo, consecuencia de los niveles de exigencia y la competencia individual.    Desde todas las direcciones se ejercen presiones haciendo que el trabajador se sienta inseguro, amenazado e infravalorado en su empleo, y el resultado es que su motivación para profundizar en sus propias posibilidades y para explorar en sus potencialidades a fin de dar lo mejor de sí mismo, se desvigoriza y por lo tanto el pronóstico de sus esfuerzos corporativos a largo plazo no puede ser bueno.

La gente que está revalorizando su vida a nivel personal bajo la luz de sus valores más profundos y por encima de sus habilidades,  no podrá conformarse con menos de un entorno laboral que respete y fomente esos valores. Nunca prosperará ni dará lo mejor de sí misma en condiciones diferentes a las que espera encontrar;  de esta manera las empresas están perdiendo de forma innecesaria gente muy importante, y los que se quedan, aportan muy por debajo de sus posibilidades reales.  Será necesario repensar entonces los perfiles y programas de cazatalentos,  pero más importante aún, rediseñar programas globales internos que mediante la motivación permita aprovechar potencialidades reales del recurso humano.
El objetivo exitoso de cualquier ser humano es la felicidad, y en esa persecución son importantes el dinero, el poder, la fama y la posición social, entre otros;  pero el fundamento es el placer que proporciona la esencia de la felicidad (…) pero, la felicidad y el placer no son equivalentes. Si estamos buscando la felicidad en el trabajo, … una jornada laboral no es precisamente una oleada de placer que nos invada por completo; pero la gente da lo mejor de sí misma, cuando disfruta lo que hace, y las recompensas externas ayudan a aumentar el disfrute de una experiencia laboral.   Indiscutiblemente que la gente tiene que estar bien pagada por lo que hace, el reconocimiento, las posibilidades de crecimiento y  el adecuado empoderamiento son complementos necesarios como parte de la motivación;  pero es muy importante ir más allá, pues lo que verdaderamente importa es el proceso global en el que se generan estos estados que se disfrutan.
La felicidad más completa incluye la paz personal, tranquilidad, integridad, calma.   
La ansiedad ha alcanzado proporciones insospechadas, la gente permanece preocupada por su empleo, su matrimonio, la seguridad en su entorno, sus hijos, su futuro, su familia, y todos los días aparecen estrategias y nuevas técnicas para afrontar las presiones de la vida moderna.
En la década de los cincuenta, expertos pronosticaban  que a finales de siglo por el avance de la tecnología nos liberaríamos de actividades monótonas, y se hablaba de jornadas laborales de no más de cuatro horas, es decir veinte horas a la semana;  tanto que,  pensaban en crear departamentos de administración del tiempo libre. Pero la realidad hoy es muy diferente pues el ritmo de vida se ha acelerado: teléfonos celulares, internet, y toda una nueva tecnología en rededor de las empresas, los negocios y la industria, han hecho que el interés real hoy sea por encontrar la manera para optimizar el tiempo, que cada vez es más corto, ya que la vida pasa más rápido.   
Pero los seres humanos no crecemos en medio de la tranquilidad, necesitamos acción, necesitamos problemas, necesitamos una cantidad sana de tensión, pues la felicidad no puede ser el equivalente de descanso, o una serenidad absoluta en el entorno laboral, la única quietud completa está en la muerte, y los negocios son actividad de los vivos.
La felicidad no es lo mismo que placer, ni tampoco que paz personal; la felicidad no puede ser un estado pasivo, es en realidad un fenómeno dinámico de participación en algo que represente satisfacción y que en el mejor de los casos vaya acompañado de placer y una buena dosis de paz interior; …de hecho,  una de las formas supremas de paz es el trabajo digno, y uno de los placeres de la vida es la satisfacción por un trabajo bien hecho.
Entonces surge una nueva inquietud: Qué produce satisfacción en la gente?
Esto depende de lo que para cada persona represente su propia satisfacción en el entorno laboral;  tal vez algunos experimenten satisfacción trabajando con muchas personas en un gran salón abierto, quizá a otros les satisfaga trabajar solos, hay quienes les encantan los viajes, otros prefieren los deportes, la música etc., pero una actividad laboral, un compromiso, una forma de trabajo y hasta de ocio,  puede contribuir a la satisfacción de una persona siempre que respete y fomente las cuatro dimensiones de la experiencia humana:  La dimensión intelectual, La dimensión estética, La dimensión moral, La dimensión espiritual.  Basado esto,  en las cuatro bases de la excelencia: La verdad, La belleza, La bondad, La unidad.
Esta puede ser la mejor manera para redescubrir la satisfacción personal,  tanto en el trabajo como en la vida privada,  generando un entorno global apropiado en el que participan  todos los actores en los negocios a fin de lograr mejores ambientes de trabajo, y unas bases interiores más firmes para la excelencia duradera,  en todas las actividades empresariales. No se trata de sumar las partes para construir un todo, sino de lograr la interacción de esfuerzos reconociendo las diferencias y diseñando estrategias de adaptación,  con la vista puesta en la motivación que permita a cada elemento redescubrir su verdadero potencial, y aportar lo mejor de sí mismo,  sin más presiones que las de sí mismo.
El reto hoy es el de explorar en la motivación elementos que de verdad motiven en la gente el autodescubrimiento de sus potencialidades y de sus propios talentos, además de su compromiso real por aportar lo mejor para su propia satisfacción, en medio de las condiciones y los recursos que se presenten en su entorno laboral, así no sean los ideales, pero con el firme propósito de lograr resultados corporativos.

 

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