Experiencias

Un evento empresarial de integración innovador y diferente, que aporta valor: “Nuestro circo”

Circo de trabajo en equipo

Si hacemos mención de un Circo en cualquier tipo de conversación, la mente se traslada inmediatamente a una carpa, payasos, y números acrobáticos que contienen elementos cargados de simbolismo, que permiten a un niño o a un adolescente salir de su esfera habitual y ocupar uno distinto lleno de fantasía en el que la explosión de emociones son objetivo principal. Para los adultos es un simple acordarse y cambiarse de época en la que se reviven sucesos familiares y de niño renunciando por un momento también, a su lugar presente cotidiano. Pensar en circo de forma seria como un instrumento de formación empresarial, puede parecer absurdo, considerando que en el común del lenguaje colectivo empresarial algunos procesos de baja calidad, o algunas organizaciones que no tienen un enfoque claro definido en sus objetivos, se perciben como desquiciados y son calificados muy rápidamente y a primera vista como “eso es un circo”. Pero contrario a este tipo de afirmaciones o percepciones, el circo debe ser una organización muy seria, en la que todo debe funcionar perfecto para lograr el mejor impacto y, en consecuencia, debe atraer con sus elementos estéticos y encantadores a la vista, a una población joven y rigurosa a la hora de disponer de sus pequeños ahorros para comprar un ticket o un e-Ticket y concurrir a su carpa. Como cualquier tipo de compañía un circo debe convertir todos esos esfuerzos, competencias, cualidades, habilidades y creatividad en resultados financieros.

El objetivo fundamental de este tipo de movimientos es mantener una relación coherente entre aprendizaje, formación, pedagogía, retos, circo, diversión, estética, creatividad, y trabajo en equipo, para lograr verdadera sinergia, cavilando entorno al impacto que con este tipo de actividades se puede lograr para sensibilizar sobre algo en concreto, cambiar hábitos de trabajo, perfeccionar algún tipo de tradición organizacional u operacional, o enriquecer la cultura corporativa; tomando del circo elementos pedagógicos constructivos y enriquecedores que, en la aparente superficialidad de sus shows, que recordamos desde niños, no nos hemos detenido a indagar en la profundidad de sus procesos para lograr la perfección de actos y presentaciones que sorprenden por su creatividad, armonía, coordinación, audacia y belleza artística que estimulan la imaginación.

Son esencialmente estos aspectos pedagógicos entorno al circo, los que nos han motivado para diseñar este nuevo producto de los eventos empresariales corporativos, ya que en espacios no formales hacen parte tan solo de la diversión y la recreación en cuyo escenario no son claramente visibles, pero que si los trasladamos a espacios formales productivos y buscamos en sus más íntimos procesos herramientas de aprendizaje, de repetición, de habilidad motora, de dominio mental y algunas otras competencias individuales y colectivas, sumando otros elementos en continuo desarrollo y crecimiento producto de la creatividad, el compromiso, la resiliencia, etc. en donde alcanzáramos encontrar oportunidades para que las actividades de integración que pudieran ser comparables con las carencias en las empresas para, lograr equipos de trabajo exitosos, considerando que en la práctica muchas de las restricciones para el logro de resultados brotan entorno a una cultura presente y pasada que ha restringido muchos de estos valores individuales y colectivos, en medio de estructuras estrictas del sistema educativo tradicional, y de planes o programas internos en las empresas que se ven muy atractivos en el papel, pero que en la práctica no pasan de seguir llenando los cajones de los archivadores o los discos duros de los servidores, y que a veces en el mejor de los casos son mediocremente implementados sin una valoración seria y de calidad en término de resultados.



La acrobacia, por ejemplo, requiere de altos niveles de equilibrio, agilidad y coordinación acompañado de trabajo físico, flexibilidad y disciplina, y de una fuerza mental excepcional para obtener la perfección gimnástica de un ejercicio que solo se logra mediante la repetición y una alta dosis de resiliencia. En el mismo sentido existen muchas otras disciplinas circenses derivadas de la gimnasia y que requieren desarrollar capacidades físicas y mentales tales como el contorsionismo, el funambulismo, el escapismo, el malabarismo que requiere además, una cierta dosis de habilidad psicomotriz; shows en monociclo, en zancos, diábolos, elementos con fuego, y muchos otros espectáculos producidos desde la creatividad, el esfuerzo y la audacia de los artistas, comparable con algunos retos que en el ambiente laboral y empresarial exigen niveles de calidad similares o superiores.

En nuestra mente tenemos el producto final de este tipo de actos habiendo sido seducidos por la perfección de sus movimientos, pero pensemos por un momento en el proceso desde cuando surgió la idea hasta llegar a convertirla desde cero, en parte de un espectáculo. Pensemos solamente en la carga de riesgo para equilibristas, trapecistas, actos de empalamiento, lanzadores de cuchillos y todo este tipo de artistas, quienes a lo largo de la preparación de su acto tienen una historia de imprecisiones, accidentes y frustraciones, comparable en lo formal y empresarial con infinitos proyectos productivos que por las necesidades mediáticas y bajos niveles de resiliencia han sido abandonados.

Los payasos son los elementos mas significativos que representan la imagen que tenemos en la mente del circo, pero también es un calificativo que se usa de manera ligera y en lenguaje despectivo para referirse a alguien en quien, por alguna razón personal, particular o de prejuicio no se tiene credibilidad. En el entorno laboral nos encontramos con muchos individuos con conflictos de credibilidad y en las maneras cotidianas de comunicación que de forma frecuente generan traumas en los procesos productivos por la inmediatez y/o la trivialidad de los mensajes a los que nos hemos habituado en el mundo moderno como resultado del mal uso de las nuevas tecnologías, debemos considerar la oportunidad de aprender en el circo del mimo y del payaso quienes utilizan la mímica como medio teatral encarnando historias a través de gestos faciales o movimientos del cuerpo sin el uso de la oratoria como elemento natural, que en el ambiente formal corporativo y a la hora de tratar el tema de comunicación asertiva, se hace necesario hacer un alto en el camino para entrar en los terrenos de la comunicación no verbal, con todo el impacto que tiene para la formación de líderes de las áreas operativas, administrativas, comerciales, de relaciones públicas y de gestión en el Stakeholder corporativo. Si examinamos en la historia de este tipo de actividades circenses encontramos que las limitaciones de la tecnología del cine mudo obligaba a narrar historias con un mínimo de parlamento, y actores cómicos como Charles Chaplin y muchos otros tenían que apelar a la potencialidad de la expresión corporal debiendo desarrollar infinitas habilidades para lograr mensajes rápidos e interpretaciones congruentes en un público igualmente variado y diverso, muy similar al que el que hoy ha perdido la expresión corporal y mirar a los ojos, como parte de la comunicación. De técnicas como la mímica facial, el mimo corporal, la pantomima, y el teatro físico que utilizan los payasos en un escenario informal que requiere en algunos casos de vestimentas extravagantes, maquillaje excesivo y pelucas llamativas para producir emociones, vale la pena aprender para en un escenario formal, empresarial, laboral y productivo sacar sus mejores herramientas con el fin de enriquecer competencias para alimentar procesos y mejorar los resultados. Considerando que el circo en su concepción tradicional que impacta los sentidos, que rompe con las cotidianidades, que genera emociones, que generalmente sus entretenimientos han contribuido a la sensibilidad, entendida ésta, como una manifestación de exquisitez del espíritu, porque el circo se dirige claramente a nuestros sentidos, le atina a las emociones pero también a las sensaciones y a las percepciones, y todo a la vez, despedazando barreras en lo formal y desacartonando conductas, propiciando además en el individuo la espontaneidad que en lo laboral es hoy muy importante. Asistir al circo es proverbialmente adentrarse en un cosmos sensorial insólito en el que los efluvios dulces de las golosinas se confunden con los olores de la boñiga del caballo y de los animales salvajes; es también recorrer un mundo diferente donde el fulgor de colores se glorifica por el resplandor de la escarcha y la mezcolanza de matices para reducir la decoloración del aserrín, rompiendo con cualquier bosquejo, semejante en lo formal y empresarial con un universo de paradigmas que atrasan procesos y resisten al cambio. El circo es, penetrar en un mundo loco donde la carcajada súbita viene a trastornar la música, sin que este elemento de perturbación comprometa la armonía; explorando en este medio y de esta manera escenarios en donde hemos encontrado, en el circo, infinidad de oportunidades de formación y aprendizaje para construir herramientas que aporten valor para enriquecer competencias individuales y colectivas, con las que diseñamos ahora otro tipo de eventos para las empresas que no tienen objetivo diferente que el de seguir siendo aliados en el mejoramiento del clima laboral de nuestros clientes y lograr que la gente viva momentos inolvidables, con un novedoso producto que hemos denominado “Nuestro Circo”, porque es diseñado en un innovador modelo sin carpa, y construido con nuestros clientes y para nuestros clientes.



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